Estimada y estimado colega:Buena parte de mi vida se define en torno a mi profesión de abogado. Definí mi vocación a los 15 años, cuando estaba en el colegio y desde que ingresé a la universidad tuve una meta fija: ser abogado. Me propuse además especializarme en el extranjero y lo logré.
A partir del título de abogado he podido ser profesor universitario, funcionario internacional trabajando para las Naciones Unidas y la OIT, abogado en el Perú y en el extranjero, conferencista, Defensor del Pueblo (1996 – 2000), árbitro y socio de un estudio desde el cual ejerzo la profesión y la docencia. Puedo decir con seguridad que la profesión de abogado me ha llevado a muchos rincones de la tierra y a altas responsabilidades en las que he realizado una reconocida labor.
A estas alturas de mi vida (64 años) me he puesto a pensar ¿y cuándo le voy a devolver a la profesión de abogado lo mucho que ella me ha dado? Pues he decidido que lo voy a hacer ahora, cuando veo que el CAL está enrumbado por caminos de orden, disciplina financiera y repercusión en la vida jurídica nacional de los que nunca debió salir. Por ello estoy dispuesto a entregar parte de mi dedicación profesional para apoyar el desarrollo de los abogados de Lima, sobretodo a los jóvenes a quienes quiero dedicar mi especial atención.
¿Qué me propongo hacer en el CAL? Fundamentalmente reajustar su funcionamiento para que sea una institución de respaldo y utilidad para los abogados. Somos miles, cada día más -ya que es muy fácil obtener el título- y cada día menos preparados para asumir las obligaciones de la profesión con eficacia y honestidad. El CAL tiene que darnos respaldo profesional, cursos de capacitación para que nos mantengamos al día en un mundo tan cambiante y competitivo. Tiene que permitirnos el desarrollo destrezas (redactar bien, fundamentar bien, expresarnos mejor) para que podamos defender a nuestros clientes con las armas de la persuasión que la universidad muchas veces no nos enseña.
No cesaré en la lucha contra la corrupción que tanto nos corroe y nos afecta. Quiero demostrar que la corrupción nos hiere tanto a los abogados como a nuestros clientes y a la sociedad en su conjunto. Tenemos que erradicarla porque la coima, el tinterillaje y la leguleyada constituye una competencia directa al ejercicio honesto de la profesión a la que nos debemos.
Me propongo entonces llevar una directiva orientada exclusivamente en los asuntos gremiales de los abogados de Lima y dedicada a brindar desde el Colegio una mejor y más actualizada formación, con maestrías que se manejen desde el CAL para que los abogados accedamos a conocimientos especializados y podamos competir mejor para dar un servicio más elevado.
Por este motivo, estimada y estimado colega te pido tu apoyo: ¡vamos juntos al CAL! Con mi experiencia y dedicación permíteme convertirme ahora en el defensor de los abogados.
Un abrazo,
Jorge Santistevan de Noriega
Abogado
Reg. CAL Nº 4732


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