CARTA ABIERTA
Señor Gastón Acurio
APEGA
Asociación Peruana de Gastronomía
Desde hace meses los vecinos hemos solicitado al municipio de Miraflores que clausure el Restaurante Central y exigido que las leyes se respeten en nuestro distrito. Hoy vemos con sorpresa, que el exigir respeto a las leyes es criticado por muchos.
Creo que todos los que hemos participado en este debate pidiendo que clausuren el Restaurante Central, hemos sido ofendidos por la actitud asumida por esta empresa y por el señor Beto Ortiz, ya que nos han mostrado como si estuviéramos aquí defendiendo la prepotencia y el abuso, cuando ha sido el Restaurante Central quien se ha colocado en esta delicada situación.
El caso es clarísimo, se trata de un Chef que pertenece a Apega y por tanto debe comportarse conforme lo exige este gremio. Yo imagino que como Apega tienen un código de conducta, que les exige como mínimo respetar las leyes, especialmente si hablamos de empresas socialmente responsables. Y aunque no lo tuvieran, es obvio que el respeto a la ley debe ser una condición fundamental para pertenecer a su gremio.
De otro lado, el chef Virgilio no puede ampararse en su desconocimiento porque sabemos que es abogado al igual que su padre, pero incluso si no lo fuera, todos sabemos que para abrir un restaurante hay que tener licencia de funcionamiento.
Aquí muy al margen que la señora Plevisani no haya tenido una conducta fraterna, estamos ante un caso donde un chef exige privilegios, sólo por el hecho de ser famoso y además, el chef de moda. ¿Hasta cuándo tenemos que tolerar y promover a los peruanos de primera categoría?
¿Es que acaso el ser chef de moda da patente de corso? ¿Los chefs son una categoría privilegiada al margen de la ley? ¿Hay que crearles excepciones?
Yo me pregunto, ¿si esto sucediera con la anticuchera de la esquina o con la señora que vende menú en su garaje, se generaría este escándalo mediático? No, porque ellos no son peruanos de primera categoría. Aunque duela, empecemos por decir las cosas por su nombre.
Nuestro país no requiere de empresarios que exijan privilegios, exige empresarios que compitan sanamente, con responsabilidad, sin pedir excepciones, empresarios que no actúen al margen de la ley, empresarios que no mientan ni difamen impunemente.
El chef Virgilio Martínez no puede seguir perteneciendo a Apega, por una razón muy sencilla: porque tiene un restaurante que ha funcionado al margen de la ley. El no puede alegar “soy su hijo pero no sé nada”.
Basta ya de tolerar la falta de respeto a las normas, basta ya de exigir favores, basta ya de exigir que las normas se adapten a los intereses particulares.
Como peruano les hago una invocación: DEN EL EJEMPLO.
Los chefs han dado muestras maravillosas de lo que pueden lograr: nos están enseñando con el poder de sus cucharas y buenos corazones que los peruanos sí podemos, que el Perú es más grande que sus problemas.
Ahora les toca también la difícil de tarea de tener que emitir una opinión que tal vez no guste a uno de sus agremiados, pero allí radica la grandeza de un gremio.
Por favor no se conviertan en los nuevos otorongos del Perú. No más falsos espíritus de cuerpo.
El restaurante central y el chef Virgilio han cometido una grave falta: han engañado a todo un país, han mentido, han ofendido a una comunidad.
Ellos han mentido y engañado al decir que no estaban actuando ilegalmente, que tenían sólidos argumentos que sustentaban su posición. Cada hora que pasa se descubren más hechos que revelan que las cosas no son como las plantearon inicialmente. Han ofendido porque han logrado dañar la imagen de una vecina de Miraflores cuyo único pecado ha sido exigir que no funcione un local al margen de la ley.
Han ofendido a una comunidad, porque calificaron de abusivo al alcalde, cuando él tenía el deber de clausurar el restaurante. Han ofendido porque hicieron que se polarice la opinión pública generando la imagen que aquellos que respaldamos la clausura del restaurante estamos en contra de la empresa y amparamos el abuso.
Y sobre Sandra Plevisani, ha sido infraterna, eso es clarísimo. Ella no debió solicitar que clausuren el restaurante, eso no es correcto. Sandra Plevisani también debería ser sancionada por Apega.
Señores de Apega, señor Gastón Acurio, yo les pido que hoy den un ejemplo de grandeza y que no les tiemble la mano por que tienen lazos de amistad entre ustedes.
El chef Virgilio merece ser sancionado con la expulsión de Apega, al igual que Sandra Plevisani, no hacerlo significa que toleran que se actúe al margen de la ley, que se mienta, que sean desleales entre ustedes, que sean infraternos. Apega, no sean otorongos, confiamos en ustedes.
Confiamos en usted señor Acurio, no se lave las manos.
Mateo Luque
APEGA
Asociación Peruana de Gastronomía
Desde hace meses los vecinos hemos solicitado al municipio de Miraflores que clausure el Restaurante Central y exigido que las leyes se respeten en nuestro distrito. Hoy vemos con sorpresa, que el exigir respeto a las leyes es criticado por muchos.
Creo que todos los que hemos participado en este debate pidiendo que clausuren el Restaurante Central, hemos sido ofendidos por la actitud asumida por esta empresa y por el señor Beto Ortiz, ya que nos han mostrado como si estuviéramos aquí defendiendo la prepotencia y el abuso, cuando ha sido el Restaurante Central quien se ha colocado en esta delicada situación.
El caso es clarísimo, se trata de un Chef que pertenece a Apega y por tanto debe comportarse conforme lo exige este gremio. Yo imagino que como Apega tienen un código de conducta, que les exige como mínimo respetar las leyes, especialmente si hablamos de empresas socialmente responsables. Y aunque no lo tuvieran, es obvio que el respeto a la ley debe ser una condición fundamental para pertenecer a su gremio.
De otro lado, el chef Virgilio no puede ampararse en su desconocimiento porque sabemos que es abogado al igual que su padre, pero incluso si no lo fuera, todos sabemos que para abrir un restaurante hay que tener licencia de funcionamiento.
Aquí muy al margen que la señora Plevisani no haya tenido una conducta fraterna, estamos ante un caso donde un chef exige privilegios, sólo por el hecho de ser famoso y además, el chef de moda. ¿Hasta cuándo tenemos que tolerar y promover a los peruanos de primera categoría?
¿Es que acaso el ser chef de moda da patente de corso? ¿Los chefs son una categoría privilegiada al margen de la ley? ¿Hay que crearles excepciones?
Yo me pregunto, ¿si esto sucediera con la anticuchera de la esquina o con la señora que vende menú en su garaje, se generaría este escándalo mediático? No, porque ellos no son peruanos de primera categoría. Aunque duela, empecemos por decir las cosas por su nombre.
Nuestro país no requiere de empresarios que exijan privilegios, exige empresarios que compitan sanamente, con responsabilidad, sin pedir excepciones, empresarios que no actúen al margen de la ley, empresarios que no mientan ni difamen impunemente.
El chef Virgilio Martínez no puede seguir perteneciendo a Apega, por una razón muy sencilla: porque tiene un restaurante que ha funcionado al margen de la ley. El no puede alegar “soy su hijo pero no sé nada”.
Basta ya de tolerar la falta de respeto a las normas, basta ya de exigir favores, basta ya de exigir que las normas se adapten a los intereses particulares.
Como peruano les hago una invocación: DEN EL EJEMPLO.
Los chefs han dado muestras maravillosas de lo que pueden lograr: nos están enseñando con el poder de sus cucharas y buenos corazones que los peruanos sí podemos, que el Perú es más grande que sus problemas.
Ahora les toca también la difícil de tarea de tener que emitir una opinión que tal vez no guste a uno de sus agremiados, pero allí radica la grandeza de un gremio.
Por favor no se conviertan en los nuevos otorongos del Perú. No más falsos espíritus de cuerpo.
El restaurante central y el chef Virgilio han cometido una grave falta: han engañado a todo un país, han mentido, han ofendido a una comunidad.
Ellos han mentido y engañado al decir que no estaban actuando ilegalmente, que tenían sólidos argumentos que sustentaban su posición. Cada hora que pasa se descubren más hechos que revelan que las cosas no son como las plantearon inicialmente. Han ofendido porque han logrado dañar la imagen de una vecina de Miraflores cuyo único pecado ha sido exigir que no funcione un local al margen de la ley.
Han ofendido a una comunidad, porque calificaron de abusivo al alcalde, cuando él tenía el deber de clausurar el restaurante. Han ofendido porque hicieron que se polarice la opinión pública generando la imagen que aquellos que respaldamos la clausura del restaurante estamos en contra de la empresa y amparamos el abuso.
Y sobre Sandra Plevisani, ha sido infraterna, eso es clarísimo. Ella no debió solicitar que clausuren el restaurante, eso no es correcto. Sandra Plevisani también debería ser sancionada por Apega.
Señores de Apega, señor Gastón Acurio, yo les pido que hoy den un ejemplo de grandeza y que no les tiemble la mano por que tienen lazos de amistad entre ustedes.
El chef Virgilio merece ser sancionado con la expulsión de Apega, al igual que Sandra Plevisani, no hacerlo significa que toleran que se actúe al margen de la ley, que se mienta, que sean desleales entre ustedes, que sean infraternos. Apega, no sean otorongos, confiamos en ustedes.
Confiamos en usted señor Acurio, no se lave las manos.
Mateo Luque



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