miércoles, 10 de marzo de 2010

Chile: presidencia de Piñera inicia un nuevo ciclo político histórico

Con la llegada al poder del conservador Sebastián Piñera, Chile inicia un nuevo ciclo político que pone fin a veinte años de gobiernos de la Concertación, la coalición progresista a la que el futuro presidente ha pedido "sentido de la unidad" para afrontar la tragedia que vive el país.

Reconstruir Chile, principal desafío de Piñera como presidente

Hace diez días, la mente de Sebastián Piñera estaba puesta en cómo cumplir las ambiciosas promesas que hizo durante la campaña electoral y con las que logró el apoyo de 3,5 millones de chilenos, el 30 por ciento de la población en edad de votar.

Mejorar la salud y la educación que recibe la mayoría de la población, crear un millón de empleos y "ganarle batalla" a la delincuencia constituían de por sí un difícil reto para el primer mandatario de centro derecha que es elegido en las urnas en medio siglo.

"Queremos un cambio que signifique un mejor futuro, especialmente para la gente más humilde, la gente del campo y la gente de las regiones, que han sido los grandes postergados en los gobiernos de la Concertación", había dicho Piñera durante campaña electoral.

Y precisamente a esa gente fue a la que la Naturaleza golpeó brutalmente el pasado 27 de febrero con un terremoto que devastó las regiones del Maule y Biobío, con un balance provisional de medio millar de muertos y dos millones de damnificados.

Esta tragedia, que condicionará los cuatro años de su mandato, le ha obligado a cambiar los planes de gobierno antes incluso de ocupar su despacho en el Palacio de la Moneda.

El pasado sábado, cuando se cumplía una semana de la tragedia, Piñera propuso un trato a la oposición, un llamamiento al que los líderes de los cuatro partidos de la Concertación respondieron afirmativamente con tal de impulsar la reconstrucción del país y acelerar la atención a los damnificados.

Según la mayoría de los analistas, la presidencia de Sebastián Piñera no debería diferenciarse mucho de la línea seguida por los gobiernos de la Concertación, un modelo que combina la economía de mercado y el sistema de protección social y que hasta el terremoto parecía haber garantizado la estabilidad social y la prosperidad económica.

"El modelo de mercado va a continuar; el carácter diferenciador del futuro gobierno estará en el énfasis que haga en determinadas políticas sociales", dijo a Efe José Jara, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Además de practicar "un nuevo estilo de gobernar" y reconstruir las zonas devastadas, la otra gran prioridad del mandatario electo será impulsar las relaciones exteriores de Chile con Latinoamérica.

La llegada al poder de la derecha en Chile puede suponer un contrapeso para la izquierda en la región y extender el eje conservador que parte de México, atraviesa Colombia y llega hasta Perú.

Semanas atrás, Piñera debutó en el escenario internacional con su participación en la cumbre del Grupo de Río, donde presentó su agenda para Latinoamérica, que tendrá como prioridad las relaciones con Brasil y México, el acercamiento a los países vecinos (Perú, Bolivia y Argentina) y el reforzamiento de los lazos con Colombia y Ecuador.
Con información de "El Mercurio" de Chile

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