sábado, 5 de marzo de 2011

Tankar Rau-Rau: Oligarquía, castas y grupos de poder económico en el Perú

Por: Tankar Rau-Rau Amaru
(Primera parte del libro, Allin Kawsay)

Nos hablan mucho de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) que supuestamente equilibran el funcionamiento del país, poderes que en la práctica figuran en los libros sólo para entretener a los estudiantes y en la carta magna para atarantar a los grandes. Pero nunca nos han hablado de los poderes reales que controlan el país: legal, económico, político, militar y mediático. Ahora hablaremos de eso.

LAS LEYES

Veamos qué dice en su primer artículo la carta que regula la marcha de nuestra sociedad: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”.

Surge, entonces, la primera pregunta: ¿Defensa de la persona humana? Defensa, no debemos olvidar, es un término de la Civilización Industrial.

La segunda pregunta es: ¿Habrá persona “no humana”? No importa ahora el gazapo, pero esto nos ubica claramente en el contexto histórico (humanismo). Sin embargo, si lo leemos detenidamente, el resto del texto de la carta magna se contradice con el primer artículo (humanista), por cuanto dictamina que el centro del universo civilizatorio es el capital (“garantizar las inversiones”), donde la “persona humana” es el medio y no el fin. Y como el centro del universo es el capital, todos los poderes derivan de él y se someten a él. En consecuencia, aquí la “lucha” (término de la Civilización Industrial) es, primero, por el control del poder económico. El contrato social no lo dice, pero es como si dijera: “La defensa del capital es el fin supremo de la sociedad y del Estado, ¡y pobre del que se oponga a esto!”.

De otro lado, habría que preguntarse: ¿Las leyes sirven para algo en nuestro país? ¿Hay justicia?

Aquí les entrego el fragmento de una sátira de las leyes peruanas, extraída de uno de mis libros (Ojos de Rocío y otros cuentos, Arteidea 2009):

Un joven escritor kechwa va a la ciudad con el fin de conocer la fórmula que utilizan los doctores para solucionar los problemas.

—Doctor, tengo un serio problema. Quiero llegar al número veinte y no encuentro la forma.

-Ajá, amigo mío. Siéntese…

El abogado, un caballero de corbata ancha, se coge la barbilla y mira al visitante. «Llegar a veinte, qué extraño», piensa. No sabe que aquel joven es escritor porque no lo parece, pero bien puede ser un chistoso que le quiere tomar el pelo. Sin embargo, tiene apariencia de muchacho serio que le mira con confianza de amigo e ingenuidad de chiquillo. El abogado concluye que se trata de un campesino analfabeto interesado en saber de números. «Este muchacho debe ir urgente a la escuela, tiene que aprender a sumar», piensa. Pero, abogado como es, antes de enviarlo a las aulas, decide sacarle alguito.

—Bueno, amigo mío, es un caso difícil —dice el abogado—. Le va a costar dos mil soles, pago adelantado.

Al escritor le parece una suma elevada. Piensa un momento. Total, el objetivo es llegar a veinte. Cuenta los billetes.

—Le pagaré un poco más, doctor. Pero necesito la respuesta con urgencia.

—Soy especialista en resolver los casos más difíciles. Usted tomó una decisión inteligente al contratar mis servicios. No se arrepentirá…

Y se pone a explicar más o menos cómo será el proceso. Llegar al número veinte será como quitarle la casa al señor Veinte. Veamos: el señor Veinte tiene dos vecinos, el Diecinueve y el Veintiuno. Con el primero no se lleva bien porque éste, que es arribista, quiere ser Veinte y trata de entrar a su terreno. El Veintiuno es su amigo, aunque este número anda un tanto temeroso, cuidándose todo el tiempo para que Veinte no avance y ocupe su lugar. Ambos números, a su vez, tienen buenos aliados, el Dieciocho y el Veintidós, que son al mismo tiempo enemigos implacables.

—Tus amigos son tales, amigo mío, mientras no toques su territorio. Ésa es la verdad.

El doctor explica después, muy en serio, algunos pasos de lo que será su trabajo.

—No creas que será fácil, amigo mío —dice bajando la voz—. El Veinte se defenderá por todos los medios. La Ley Padre, ley de leyes, dice que tenemos que pedir la ayuda del Número Diecinueve, que tiene un aliado importante, el Diecisiete. Ambos son nuestros amigos naturales y serán útiles en esta pelea… Bueno, regrese. En una semana tendré la fórmula para llegar a Veinte.

El escritor sale de la oficina más confundido de lo que entró. Números amigos, números enemigos, fórmula, ley de leyes, una semana…

Se hunde en los bosques. Cabalga en pampas interminables. Pesca truchas plateadas. Nada en riachuelos. Cuando, una semana después, regresa a la oficina del doctor, aún no está seguro de empezar su relato.

El abogado le espera con buenos ánimos.

—Ya tenemos parte de la fórmula, amigo mío. Ley Cien Mil Doscientos, Ley Padre, ley de leyes, nos dice que tenemos que consultar con la Ley Hijo, Artículo Veintiocho. Este artículo nos sugiere que en nuestra lucha debemos servirnos de los números impares que son, en buena cuenta, enemigos naturales de los pares, porque andan en pareja y se pueden dividir en dos como los duraznos. Naturalmente, como suele ocurrir siempre, hay algunos amigos pares que colaborarán. Son el Seis y el Treinta… Así que el camino será el siguiente: nuestro punto de partida es el Tres. Le sumamos otros Tres y tenemos Seis. Al Seis le multiplicamos por Cinco y llegamos a Treinta. Ahora tenemos que dividir entre Tres y tenemos Diez. Usted me dirá por qué no sumamos Cinco más Cinco para llegar más rápido al número Diez, y sumamos Diez más Diez para llegar a Veinte. Mi respuesta es que necesitamos confundir a Veinte. Nuestro enemigo no debe saber que vamos hacia él en forma directa, derecho como por una calle recta, porque se pone a la defensiva y comienza a juntar aliados.

Si saltamos a Treinta y regresamos a Diez pensará que estamos jugando a la aritmética. Una idea genial, ¿verdad? Claro que sí, amigo mío. Para ser abogado hay que ser artista, matemático, político, aunque algunos de mis colegas pierden el juicio sin estar locos… Bueno, sigamos. El número Diez no quiere colaborar, así que he decidido utilizar la Ley Nieto, un inciso, un pequeñín que andaba oculto por ahí. El Inciso g) dice que es posible sacar el número Diez del camino. Eliminado el número Diez, avanzamos en nuestro objetivo de llegar a Veinte.

Pero aquí surge un problemita: si bien la Ley Nieto, el inciso, sirve para destruir un número, no nos sirve para avanzar. Déjame explicarte: si quitamos el Diez del camino, el Once baja a Diez, el Doce al Once, así sucesivamente, hasta que nuestro número, el Veinte, se convierte en Diecinueve, asunto tan complicado en que terminamos peleando contra otro número, en otro escenario, donde nuestros amigos, los que eran impares, se convierten en pares y terminan peleando contra nosotros, y nuestros enemigos, los que eran pares, andan perdidos y asustados porque el mundo se ha puesto al revés. ¡Los números también tienen vida, amigo mío!

—Así parece, doctor…

—Y como usted ve, con el Diez negándose a ser nuestro aliado, llegamos a un punto ciego. Aquí mi formación de abogado y mis habilidades negociadoras me aconsejan conciliar sí o sí con el Diez. Necesitamos pagarle algo…

—Cuánto, doctor…

—Mil soles…

—Aquí tiene, doctor…

El abogado piensa que el campesino iletrado tiene mucho ganado, quizás mil, quizás más…

—En una semana tendremos novedades, amigo mío. ¡Piense usted en el resultado, en llegar a veinte! Ah, no se vaya todavía. En vista de que el caso se ha complicado, usted tiene que aumentarme algo…

—Cuánto, doctor…

—Por ser mi amigo, que sea mil.

El escritor sale aturdido por fórmula tan compleja, tropieza en la puerta con una anciana que camina con bastón (tiene la forma de Cinco) y piensa que se ha metido en un lío de números que, ahora acaba de entenderlo, tiene para rato.

El escritor regresa a la oficina del abogado en la fecha señalada. Le surgen algunas ideas para comenzar su relato.

—Pase amigo mío, tome asiento. Hay noticias. ¡El caso está a punto de originar una conflagración mundial! El Cinco se ha juntado con el Cero en un matrimonio por conveniencia y se ha convertido en Cincuenta, que es un número par y por tanto nuestro enemigo. El Diez, al que pagamos, convive con dos Unos y es, ahora, Mil Once. No sólo eso. La guerra de los números se ha trasladado a otro escenario. La Ley Padre, ley de leyes, se enfrenta con la Ley Hijo, que a su vez le ha declarado la guerra a muerte a la Ley Nieto. De modo que la pelea se realiza en dos frentes. Aquí las leyes a punto de quebrar el orden universal, cada quien con la ayuda de otras leyes, y allá los números pares contra los impares, alineados como comandos, formando alianzas y preparando armas. ¡Ojalá que la sangre no llegue al río!

El doctor lanza nuevas fórmulas.

—¡Amigo mío, en cinco días tendremos ganada la pelea si el enemigo no sale con una nueva estratagema!

Se emociona el doctor, abre libros voluminosos, recita Artículos enteros. Y se queda ideando mil caminos para llegar a Veinte. Mientras tanto, el escritor sale de la oficina pensando que esta noche en sueños será un Napoleón mandando a cinco millones de números uniformados de verde.

El escritor pasa los días estudiando la forma de llenar esas páginas vacías que tiene delante. Regresa donde el abogado a los cinco días.

—¡Hemos ganado, amigo mío! —exclama el doctor—. Después de la confusión, viene el orden. Sólo que hay un detalle: el juez es amigo de Veinte, cosa que está fuera de nuestro alcance… Salvo que le paguemos una suma importante…

El escritor se lleva las manos a los bolsillos. No encuentra nada. Semana a semana ha dejado en el escritorio del abogado todo el dinero con que contaba.

—Ya no tengo nada, doctor…

—Pero tienes que pagar, amigo mío. Ahora tienes que defenderte. Porque las leyes y los números saldrán a atacarte. Querrán cobrarte por daños y perjuicios. ¡Ahora serán ellos los que quieran partirte en veinte!

El escritor siente en la boca el olor nauseabundo del Dos. Sale de la oficina y se va de la ciudad. Acaba de entender que en su país las leyes fueron preparadas para ponerle cabes a la marcha del mundo, para aturdir la razón. Vuelve a la choza de su padre, a las colinas andinas. El padre cultiva la tierra, cuida las ovejas.

—La cosa es simple, hijo mío —le dice él—. Cuando quieras solucionar un problema, por más grave que sea, acude a las operaciones más sencillas. ¿Quieres llegar a veinte? Suma diez más diez, eso es todo.

PODER ECONOMICO

La gran minería es, por ahora, la mayor fuente de ingresos para el país. Eso es cierto. Pero es falso que el Perú sea exportador primario (materias primas). El Perú como país no exporta nada. Los que exportan son las transnacionales y algunas castas de grandes mineros (basta ver el directorio minero del año 2010) que se han adueñado de ingentes cantidades de recursos mineros en los cerros gracias a leyes hechas por ellos mismos, y que por esa gracia nos dejan a los peruanos una propina denominada canon y regalía. Estas empresas han acumulado mucho dinero a costa de la pobreza de las mayorías del país (contaminando los ríos y alterando la armonía social en los pueblos).

DUEÑOS DE LAS MINAS

El estudioso IVÁN ORÉ CHÁVEZ, en su artículo “LOS BARONES DEL ORO” lanza datos escalofriantes para la gente común y corriente:

El oro es uno de los metales precioso más valiosos y su precio es uno de los más altos del mercado. Y lo más importante: el oro es un recurso natural que se sustrae de nuestro territorio pero es tratado como propiedad privada de los nuevos encomenderos, muchos de ellos pertenecientes a una vieja casta, que gracias a las “mercedes” que les entrega el Estado por medio de las concesiones puede lucrar con los recursos del pueblo peruano. Para empezar esta investigación, veremos los datos proporcionados por el Ministerio de Energía y Minas. Hace pocos años teníamos los siguientes datos:

a) Familia Benavides de la Quintana 46%.

b) Grupo Hochschild 5.43%.

c) Grupo Arias 3.09%.

d) Minera Barrick Misquichilca S.A. 20.46%.

¿Sabía usted que todos estos son familia?

a) BENAVIDES DE LA QUINTANA

Los Benavides de la Quintana provienen de Alfredo Benavides Diez Canseco, primo hermano de Víctor Andrés Belaunde Diez Canseco, por lo tanto sus primos son los hijos del presidente Belaunde, los cuales están emparentados y administran los negocios de los Hochschild:

Alan Hochschild encontró a su musa inspiradora, Talía Belaunde Larson. Con ella se casó en la parroquia de nuestra señora de la Reconciliación en una emotiva ceremonia oficiada por monseñor Luis Bambarén, quien trajo a la memoria pasajes de la vida del abuelo de la novia, el ex presidente Fernando Belaunde Terry. Los recién casados son hijos de Fernando Belaunde Aubry y Mónica Larson de Belaunde y de Anita Beeck de Hochschild. Son, pues, nuevos tipos de alianzas oligárquicas, donde confluyen el poder político de los Belaunde, el poder económico de los Hochschild y el poder religioso del Opus Dei, el cual sella la alianza. Es así como el poder se mantiene concentrado en un mismo grupo, evitando de esta manera que se disperse. Además, estos Diez Canseco (metidos también en la izquierda, para disimular) están emparentados carnalmente con Rodrigo Prado, uno de los más influyentes directores del neo oligárquico Grupo Arias.

Los Buenaventura, ¿quiénes son los dueños?

Son los Benavides de la Quintana. César Hildebrandt en su escrito “La República del silencio”, dice que uno de estos hermanos, Oscar, tiene vídeos con Montesinos: “Eran los tiempos en que Dionisio Romero, Raúl Modenesi, Eugenio Bertini, Óscar Benavides de la Quintana, Jorge Picasso y un kilométrico etcétera se reunían en esa sala para diseñar la estrategia que permitiese la dictadura infinita de Fujimori, (a) Presidente de la República”. Rafaela León, en su escrito publicado en el diario Liberación el 29 de mayo del 2001, dice: “Todos ellos aparecidos o mencionados en las cintas, fueron beneficiados con resoluciones a su favor, juicios ganados y dinero puesto a salvo a cambio de aliarse a la mafia. No han sido mencionados en la relación de delincuentes porque el dinero no lo permite. Por eso, aquí están también”. Los Buenaventura son dueños de la Compañía Cedimin, la cual a su vez es dueña de la compañía Shila SAC, al poseer el 78% de Inversiones Mineras del Sur S.A.

¿Cuáles son los orígenes de los Benavides de la Quintana?

Este clan fue uno de los doce apóstoles durante el régimen aprista de García Pérez el 85. Su historia es interesante. Becado por la Cerro de Pasco Corporation, hizo una maestría en Geología en la Universidad de Harvard y a su regreso laboró en aquella empresa hasta 1953. No sabemos cuándo fue becado por la Cerro, pero de hecho debió de ser después de ser nombrado teniente alcalde de Cerro de Pasco (1945-1946), pues se graduó en 1941. No será la primera vez que una gran empresa beca a un funcionario público para sus estudios. ¿No fue acaso becado un alcalde de Cajamarca para una maestría, pagado por Yanacocha, la minera que maneja Benavides de la Quintana? De hecho que aprendió mucho como representante edil. Siempre que investigo encuentro estas coincidencias que se repiten de generación en generación y siempre en el mismo grupo. Quizá a esto le llaman “ser tradicionales”. Iván Salas Rodríguez escribirá a Aldo Mariátegui, periodista al servicio de la oligarquía, lo siguiente: “Ubícate Aldito, infórmate, informa objetivamente, el problema de Cajamarca es el total vacío de Estado. Yanacocha controla casi todo: gobierno central, regional, nacional y un sector de la prensa amarilla. El año 2003 el alcalde de Cajamarca Emilio Horna Pereyra recibió de Minera Yanacocha 7,864 dólares para los gastos de su maestría en Administración Pública”.

¿Qué otras cosas aprendió?

Podemos deducir que estuvo enterado mientras era directivo de la Cerro de Pasco Corporation de la masacre de Rancas, la cual relataré en boca de una comunera sobreviviente: “En enero y abril de 1960 empezaron las coordinaciones para llevar a juicio a la Cerro de Pasco Corporation y nos posesionamos de un campo libre de pastizales de la comunidad que la Cerro reclamaba como suyo. Llegaron 60 jinetes servidores de la hacienda de la Sociedad Ganadera de la Cerro de Pasco y se produjo el primer choque. En el pueblo se tocaron las campanas, y hombres, mujeres y niños salimos a defender nuestras tierras hasta hacer huir a los jinetes enviados por la empresa. Nos informaron que a la hacienda Paria estaban llegando camiones del ejército con soldados de infantería, caballería y artillería. El lunes 2 de mayo de 1960 entró el ejército apoyado por los servidores de la empresa y de la Guardia Civil y trataron de arrear nuestro ganado del terreno ocupado y se produjo el enfrentamiento de sangre. Los comuneros a pesar de los disparos se han mantenido en la tierra. Murieron dos hombres de la comunidad y también mi tía Silveria, la hermana de mi papá. Ella se abrazó a los palos de los cercos de alambres y no quiso moverse, la acribillaron a balazos. Con vida todavía se la ha recogido y llevado en un volquete al Hospital Nueva Esperanza de Cerro de Pasco, donde murió a las cinco de la tarde”.

Pero, ¿qué pasó con Benavides?

Cuatro años después, Benavides de la Quintana es nombrado presidente de la Cerro de Pasco. Y los abusos relatados aquí no son los únicos. Haciendo orquesta para la masacre tenemos a los Ortiz de Zevallos; ellos trabajaban para los Prado en el negocio del petróleo debido a su parentesco con el premier Pedro Beltrán; en el tiempo de la masacre uno de ellos era presidente del Congreso y, claro, su intermediación no fue lo suficientemente enérgica y dejó que se diera la masacre; el intendente era su primo Ortiz de Zevallos. ¿Tenían posibilidad de hacer valer sus derechos los comuneros, cuando las autoridades y los mineros estaban respaldados por una misma oligarquía que se remonta a la época de los encomenderos coloniales?

De hecho que Benavides también aprendió mucho de esta experiencia. La historia se repitió hace poco no sólo con el representante público local pagado por la minera, sino también con un comunero kechwa asesinado por los matones de Benavides.

En la primera quincena de agosto del 2006, durante una movilización de comuneros, el líder kechwa que iba al frente fue asesinado de un disparo. El objetivo: reprimir a la gente y dispersarlos. Sus ancestros encomenderos hicieron desaparecer a los amautas para borrar la memoria de los pueblos; ahora estos Benavides hacen algo parecido con los líderes campesinos. Herbert Mujica comunicó: “La Policía Nacional del Perú y el fiscal de Baños del Inca, Alfredo Rebaza, como parte de las investigaciones por el homicidio del comunero kechwa Isidro Llanos Echevarría, ingresaron al almacén de Forza en Minera Yanacocha e incautaron armas y municiones: 56 fusiles de largo alcance, cuya autorización de uso está por confirmar; 1705 municiones calibre 7.62mm, autorizadas sólo para uso militar en fusiles FAL, G-3 y AKM; 6 pistolas 9mm de cañón largo, autorizadas sólo para uso militar; 6 revólveres”.

b) GRUPO HOCHSCHILD

Son los dueños de la empresa Cementos Pacasmayo S.A., donde es director con Benavides de la Quintana, y Cementos Selva S.A. manejando todo el mercado del cemento de la costa norte y del oriente del país. Todo programa de infraestructura que se realice en estas zonas deriva de una factura que ellos redactan. No hay más a quien comprarle la materia prima.

Son dueños de:

-Compañía Minera Sipán S.A.C.

-Compañía Minera Caylloma S.A.

-Compañía Minera Ares S.A.C. (Servindi da a conocer casos de contaminación del río Apurímac por esta empresa).

-Compañía Minera Arcata S.A. (su representante es Juan Incháustegui Vargas, un político de la derecha tradicional, asociado a los grupos de poder económico, en el Fredemo).

-Compañía Minera Afrodita S.A.C. (sabemos por Servindi “que 56 comunidades indígenas de la región Amazonas y cuatro de la región Cajamarca sufren los impactos de la empresa minera Afrodita que, además de la deforestación, contamina el aire, agua, suelo y subsuelo del territorio indígena”).

-Compañía Minera Argenta S.R.L.

-Compañía Minera Corianta S.A.C.

-Compañía Minera Pativilca S.A.

-Compañía Minera Selene S.A.C.

-Mauricio Hochschild & Compañía Limitada S.A.C.

¿Y de dónde se origina el clan Hochschild?

Son inmigrantes judíos que logran hacer fortuna, primero como uno de los barones del estaño que conforman la oligarquía boliviana, después en el Perú donde obtuvieron los servicios de los Belaunde. Aquí operaron gracias al poder político de este clan y últimamente se fusionarían con la oligarquía peruana. Y así lo nuevo seria absorbido y neutralizado por lo viejo.

c) GRUPO ARIAS

Su principal empresa es la Compañía Minera Poderosa S.A. Esta empresa está dirigida por un conglomerado, uno de cuyos directores es un tal Luis Carlos Rodrigo Prado, sobrino de los Ferrero Costa. Rodrigo Prado es hijo de los Prado Heudebert, es decir del “imperio Prado”, que ahora es dueño de una AFP y una aseguradora, y varios negocios que le dan presencia en las finanzas del país. También es cuñado de Miguel Aljovín, Fiscal de la Nación durante el fujimorismo, además hijo de Luis Carlos Rodrigo Mazure, jerarca del estudio “Rodrigo, Elías y Medrano”.

d) MINERA BARRICK MISQUICHILCA S.A.

Esta es una empresa transnacional propiedad de South American Mineral Ventures Ltd. Ha firmado contratos de estabilidad con el gobierno peruano: “MBM ha celebrado un contrato de estabilidad jurídica con el Gobierno peruano con respecto a la mina Pierina, bajo el cual el régimen tributario aplicable a las operaciones de dicha unidad minera se mantendrá invariable durante un periodo de quince años, de acuerdo al régimen tributario existente al 5 de febrero de 1998… Con respecto a la mina Lagunas Norte, MBM ha firmado el 29 de diciembre de 2004 un contrato de estabilidad jurídica en condiciones similares al que se firmó en relación a la Mina Pierina, el cual provee a dicho proyecto de estabilidad tributaria por un periodo de quince 15 años contados a partir del 1 de enero de 2006”.

Ahora bien: el que firma el convenio en representación de la Barrick es el mismo que lo hace en representación de Yanacocha en otros convenios. Enrique Normand Sparks. También firma para la Newmont el convenio.

Sabemos por Servindi que la Barrick redujo su “pago del Impuesto a la Renta por US$ 141 millones de dólares, de los que la mitad correspondían al canon minero para la región Ancash. En este caso, más de 70 millones de dólares menos para la región”. Además tiene un historial de contaminación muy comentado en otros países: “Para extraer 17 millones de onzas de oro, Barrick dinamitará tres glaciares que nutren de agua al valle del Huasco en la Tercera Región de Chile. Ahí se encuentra el desierto de Atacama, el más árido del mundo, y el agua escasea, por lo que el daño ambiental de Pascua Lama será irreparable porque contaminará las fuentes de vida y de trabajo de miles de pequeños agricultores.

¿Cómo ha hecho para pagar poco canon?

Servindi dice lo siguiente: “El departamento de Ancash, el primer productor de minerales en el país, paradójicamente recibe un monto por canon más bien reducido. En primer lugar, porque la empresa Barrick no sólo no ha pagado impuesto a la renta (utilizando el DS 120-94) sino que ha estado solicitando la devolución de lo pagado porque el Tribunal Fiscal falló a su favor y contra la Sunat. Por su parte, la empresa Antamina hasta mediados del 2005 recuperaba su inversión y no declaraba utilidades, con lo cual no pagaba impuesto a la renta”.

¿Cuál es el negocio con la Barrick?

Es un modus operandi parecido al de las AFPs. Un oligarca extranjero pone el efectivo y un miembro de la casta oligárquica peruana hace el papeleo y se encarga de darle “forma” al asunto (“aceitadas”, etcétera). Aquí todo apuntó al fenecido Normand Sparks, el cual fue el intermediario. “Sunat reconoció que Barrick era una empresa inscrita en el papel: no tenía planilla de trabajadores, ni actividad, ni había emitido facturas ni recibos, y se trataba de una filial de Barrick Gold de Canadá”.

Pedro Pablo Kuczynski, el otro representante de las transnacionales, respondió en el Congreso: “Algunos legisladores se han preguntado si podría haberse dado una potencial situación de conflictos de intereses, considerando que la presidenta del Tribunal Fiscal, doctora María Calet, antes de asumir dicho cargo prestó servicios profesionales en el estudio Rubio Leguía Normand, que es el mismo estudio de abogados que defiende a la empresa Barrick, incluso aunque la doctora Calet no formó parte de la sala que vio el caso Barrick”.

Es decir, siempre vemos a este grupo de la casta tras de la Barrick, incluso en la administración pública, modalidad muy parecida al de la minera, colocando sus piezas de ajedrez en ambos lados: la administración pública y la privada.

Aquí sólo hemos hablado de los barones del oro, como ejemplo. Ya hablaremos de los barones del cobre, la plata, el petróleo, el gas y madera; de los verdaderos dueños del mar peruano, del espectro radioeléctrico, etcétera.

TODO SE VENDE

Como estamos en la Era Industrial, para las grandes empresas mineras un cerro es un simple montículo de rocas, un accidente geográfico en el mapa, un objeto inerte, comprable o vendible, cuyo VALOR depende de la cantidad y la calidad de tierra o agua que contenga en su superficie o, en todo caso, de la cantidad de mineral que guarde en su interior. Si no sirve para la agricultura, por factores como clima o por su infertilidad, y tampoco guarda mineral, un cerro no tiene valor.

Bueno es recordar un hecho que aconteció en un pueblo de la región de Wamanga.

Unos ingenieros descubrieron oro en el corazón del Apu. Había probabilidades de la existencia de reservas importantes. De inmediato comenzó la exploración en la zona, “luego de cumplir con los trámites que demanda la ley”. Los pobladores de los alrededores (todos kechwas), criadores de alpacas y llamas, se opusieron a la exploración. Le dijeron a la minera: “Ese cerro es nuestro Apu, ustedes no pueden hacer huecos sólo porque tienen permiso del Estado; nosotros existimos como pueblo desde antes del Estado”. La minera respondió: “Ustedes los indios no quieren el progreso del país”. A los pocos días el gobernante dijo en privado: “Estos indios son los perros del hortelano: ni comen ni dejan comer”. Los kechwas amenazaron con incendiar el campamento minero. La empresa aurífera se fue.

Sin embargo, meses después sucedió lo inesperado. La empresa contrató doctos en el asunto de enredar las cosas simples y especialistas en lavar cerebros, cuyo primer trabajo fue identificar a los alpaqueros de toda la zona que, por su edad o por haber sido autoridades, tenían capacidad de influir en su comunidad, y bajo el auspicio de una organización agraria los llevaron a Lima para que reciban “capacitación”. Un mes después los alpaqueros regresaron con un libro llamado biblia bajo el brazo, recitando extraños versos, anunciando el fin del mundo. Decían, por ejemplo: “Habrá guerras, hambruna y catástrofes en nuestro pueblo porque adoramos cerros; el cerro es la personificación del diablo, el dios verdadero está en el cielo”. Construyeron locales llamados “casas de dios” en los alrededores del Apu, con vaya uno a saber qué financiamiento, y procedieron a la destrucción de las illas. El cerro pronto dejó de ser Apu. Nadie se opuso cuando la empresa minera comenzó a explotar el cerro.

De éste y otros modos la Civilización Industrial viene destruyendo las avanzadas formas de organización social del Tawa Inti Suyu. Teocentrismo (dios blanco, humano y con residencia en un lugar llamado cielo) al servicio del capitalismo, eso es lo que hemos visto en esta historia, una combinación mortífera para nuestros pueblos.

LOS DUEÑOS DE LA COSTA

El Centro de Información y Documentación Empresarial sobre Iberoamérica (CIDEIBER), en el capítulo destinado al Perú en la sección Actividades del sector primario, subsección Sector agrícola vegetal, establece que el Perú “dispone de 4,9 millones de hectáreas aptas para cultivos intensivos y 2,7 millones de hectáreas disponibles para cultivos permanentes; sin embargo, en la actualidad sólo se cultivan 3,7 millones, distribuidas entre las tres zonas geográficas del país de la siguiente forma: en la zona costera, 806.000 hectáreas; en la zona de la sierra, 2.280.000 hectáreas; y por último, en las zonas selváticas del interior, 605.000 hectáreas”.

El estudioso peruano Iván Oré Chávez nos habla de eso:

En este momento se viene cocinando un proyecto para que en la costa una sola persona tenga como límite máximo de extensión unas 40 mil hectáreas, por lo que bajo las condiciones actuales el máximo número de terratenientes costeños sólo podría llegar a 20 propietarios y, por lo tanto, un número aproximado de clanes oligárquicos que se dividan el nuevamente codiciado poder sobre la tierra, pues el poder económico en el Perú es oligárquico familiar camuflado bajo una moderna fachada de corporativismo empresarial; es tribal, premoderno, clánico y rentista, y es el menos indicado para llevar al país a la modernidad de una democracia liberal donde impere el libre mercado, constituyéndose más bien en uno de sus principales obstáculos.

Oré Chávez enumera, asimismo, a los nuevos dueños de la tierra en la costa peruana, en proceso de expansión, peligrosamente ya en fase intermedia:

Los Picasso controlan el 77% de San Jacinto debido a: 1) su empresa Corporación Agroindustrial Progreso S.A. dedicada a actividades auxiliares de intermediación financiera, cuyo gerente general es Francisco Javier Picasso Candamo; 2) Copasa Trading SAC, que tiene el 16% de dicha agroindustria, 3) además el otro 5% está controlado por Laboratorios Trifarma S.A., cuyo apoderado, Juan Gualberto Gabriel Apéstegui Castro, postuló en el 2006 para regidor a la metrópoli de Lima por el Partido Restauración Nacional. Tanto Carlos Alberto Andrade Villar como Juan Calisaya Medina, presidente y gerente general, respectivamente, de San Jacinto, serían empleados del clan Picasso. El restante 23% de acciones estarían repartidos entre 1121 accionistas.

El propio Julio Velarde Aspíllaga posee 6% de acciones de Laredo, siendo el oligarca que trabaja en colaboración con el consorcio Manuelita que tiene más de las ¾ partes de las acciones. Su socio extranjero a través de Inversiones Manuelita S.A.C., con 15% de acciones, tiene por gerente general a Luis David Vazallo Espinales, afiliado al partido político Perú Posible, estando repartido el otro 15% entre 537 accionistas.

Alfredo Ricardo Ferrand Budge, miembro de la casta oligárquica del Club Nacional y afiliado en el Partido Aprista Peruano, es director de Barraza S.A. junto con la familia Mantilla y otro aprista llamado Julio César Morán Otiniano. Es de notar que los Mantilla tienen el 53% de las acciones de Barraza S.A.

Los Wong controlan el 96% de Paramonga a través de una sociedad irregular llamada Río Pativilca S.A., donde aparecen Eduardo Javier Pedro Wong Lu Vega como gerente general, Erasmo Jesús Rolando Wong Lu Vega como vicepresidente y Jaime David Wong Kong como director. Asimismo controlan el 47% del Ingenio por medio del Consorcio Alcoholero del Norte S.A.

Los Rodríguez Rodríguez controlan el 57% de Casa Grande por medio de Corporación Azucarera del Perú S.A. – Coazúcar del Perú S.A., encontrándose el restante 43% en manos de 5905 accionistas. También controlan por medio de Coazúcar el 45% de Sintuco donde los hermanos Vito y Jorge son presidente y vicepresidente. Este nuevo clan también controla el 66% de Cartavio, donde comparten directorio con Francisco Julio Gayoso Palacios y Luis Benjamín Gayoso Gervasi, afiliados al Partido Aprista Peruano.

También es de notar la existencia de otros nuevos potentados con aspiraciones de ascenso social, económico y político, lo cual vemos en el caso de la Empresa Agraria Azucarera Andahuasi S.A.A., cuyo socio mayoritario con 31% de acciones es Industrial Andahuasi, que tiene por presidente de directorio al nuevo rico Eduardo Jesús Núñez Camara (también director de dicha azucarera) quien aparece inscrito en la alianza electoral Unidad Nacional en agosto de 2006 y además en ese año candidateó por esta alianza a la presidencia regional de Lima-Provincias. Otro director es Pedro Luis Villanueva La Rosa, afiliado en el Partido Aprista Peruano. Es de notar que el 53% de esta empresa está repartido entre 2280 accionistas.

En conclusión podemos inferir los siguientes puntos:

1) Si el Estado social significó que el Estado sería el árbitro entre el capital y el trabajo, el proyecto de estos grupos consiste en concebir al Estado como el árbitro entre los distintos intereses del capital mercantilista aliado con las facciones políticas de turno, sin tomar en cuenta al pequeño y mediano capital.

2) No se pretende fomentar la pequeña y mediana propiedad sino la gran propiedad de la tierra, la vuelta al latifundio pero bajo bases “racionales” que favorezcan a los neoterratenientes.

PRODUCCIÓN

La producción de servicios ha caído también en pocas manos. Si antes uno podía encontrar muchas pequeñas tiendas, mercados, ferreterías, boticas, grifos, etcétera en todas las ciudades y pueblos (que democratizaban el poder económico), ahora uno puede encontrar sólo grandes cadenas de tiendas pertenecientes a las multinacionales. Ejemplos: Telefonía: Telefónica (españoles) y Claro (el grupo Slim de México). Un político pretendía medir el desarrollo del país por la cantidad de celulares que tiene la gente. Tener celulares está bien, ¿pero quiénes y adónde se llevan las ganancias? ¿No hay peruanos que tengan capacidad de administrar una empresa de telefonía?

Del mismo modo, la producción de productos se encuentra en pocas manos, sobre todo en manos de esa casta cuyas raíces se encuentran en la Colonia.

PODER POLITICO

¿Quiénes son los dueños de los partidos políticos nacionales? Los que tienen poder económico en el país y Estados Unidos. Porque, en un país tan diverso y extenso como el nuestro, sólo ellos están en capacidad de financiarlo. En otros países (estamos hablando de países donde sí hay democracia) el mismo Estado financia a los partidos políticos. ¿Y quiénes son los candidatos? ¿Algún kechwa, un aymara o un amazónico? ¿El dirigente de alguna organización?

Veamos lo que ha sucedido en los últimos años en los principales partidos.

Detrás de Alejandro Toledo (Perú Posible) se encontraba como vicepresidente David Waisman (de origen israelí). Detrás de Alan García (Apra) estaba Giampietri como primer vicepresidente (de origen italiano). Detrás de Lourdes Flores (Unidad Nacional) estuvo como primer vicepresidente Arturo Woodman (de origen inglés). Detrás de Ollanta como asesor principal se encontraba Lerner Ghitis (de origen israelí) y el número uno en su lista de candidatos al Congreso fue Isaac Mekler (de origen israelí).

¿Y por qué los candidatos a la vicepresidencia tienen que ser, precisamente, de origen extranjero? No es porque son de origen extranjero sino porque representan a grupos de poder económico. Por eso los poderes ejecutivo y legislativo proceden de un mismo cuerpo, el cuerpo oligárquico (por el financiamiento), y no hay independencia de poderes. Los que encabezan las listas (Toledo, Lourdes, Alan, Ollanta) estuvieron ahí sólo porque tienen “jale”, la carnada para atraer a los electores, porque en realidad los que controlan el poder político son los que financian las campañas. Por eso es que los que dirigen los destinos del país no precisamente son los mejores.

Ahora la pregunta es: ¿cuántos congresistas tenemos los kechwa-aymaras y amazónicos? Pocos; en la mayoría de los casos son sólo figuras decorativas porque, al final, no les dejan tomar decisiones.

PODER MEDIATICO

Los propietarios de los principales medios de información masiva del país están ligados, directa o indirectamente, a los que controlan el poder económico. El gobierno es visto como un botín, para que muy pocos sigan acumulando riqueza, y no un medio de “búsqueda de bienestar colectivo”. Las oligarquías encomenderas promueven a partidos o candidatos que les garantizarán el statuo quo. Mienten los que sostienen que en el país hay democracia (entendida como el gobierno de las mayorías). Hay una fórmula para controlar a la población en los tiempos de las elecciones: la incitación. ¿En qué consiste esta fórmula? Comprobemos.

Pregúntale a Juan Quispe cuanto es tres más tres. Dirá que es seis. Sigue preguntándole cuánto es seis más tres, nueve más tres, cada vez más rápido, hasta llegar a treinta. Cuando hayas llegado a 33 pregúntale, rápido, cuántos colores tiene la actual bandera peruana. Juan Quispe dirá que es TRES. La bandera peruana tiene, sin embargo, dos colores. Tu objetivo al preguntarle tres más tres, hasta llegar a treinta, era fijar en la memoria de Juan Quispe el número tres.

Eso mismo hacen los medios de comunicación grandes, con el cuento de “posicionamiento de la marca”, jugando en pared con las encuestadoras de Lima: repetir mil veces los nombres de sus candidatos para fijarlos en la memoria de los electores. Eso va emparejado con pintas en muros y paredes de las ciudades y carreteras. De modo tan sutil imponen a sus candidatos. Al final ganarán sus patrocinados y no necesariamente los candidatos que tienen las mejores propuestas o los que representan a las mayorías. La “democracia” que imponen devino, por eso, en ilegítima. No son, pues, legítimas las autoridades impuestas por el poder económico, así como no eran legítimas las autoridades que procedían de la idea “dios”; en ambos casos, tanto la economía como la idea han caído, peligrosamente, en manos de una casta de timadores que no siempre tienen los mismos objetivos que las mayorías.

El poder mediático sirve de soporte a los otros poderes.

Si, por ejemplo, un político o un dirigente comunal pone en peligro la estabilidad de una gran empresa o de un miembro de la oligarquía, los medios afines salen de inmediato a decir que aquel es terrorista, agitador o resentido social. A veces se van mucho más allá: lanzan campañas de demolición hasta desaparecer del mapa político a los opositores. La libertad de opinión y expresión sólo existe para los medios de comunicación de las multinacionales, mas no para los pequeños (varias radios regionales fueron cerradas en los últimos años), menos para los dirigentes o políticos contrarios al sistema.

Esta fórmula no sólo es utilizada para encauzar las voluntades hacia un determinado candidato, sino también para convertir a nuestro pueblo en una sociedad enferma: no es casual que casi en todos los programas televisivos o en las portadas de los diarios aparezcan, como héroes, homosexuales, bataclanas o asaltantes, como si se tratara de algo normal. La mentira y las desviaciones son el paradigma del sistema, por eso hemos llegado adonde estamos.

PODER DE LAS ARMAS

El poder que garantiza el saqueo y la enajenación es el de las armas. ¿Hay kechwa-aymaras o amazónicos generales o almirantes? No. Son castas de pequeños grupos oligárquicos los que controlan nuestras fuerzas armadas y la policía (son, en realidad, el brazo armado de la oligarquía). Vean los apellidos de los generales. ¿Cuántos Huamán? ¿Cuántos Mamani o Quispe? Estos apellidos sólo encontramos en la tropa.

La verdad es que a las escuelas de oficiales sólo dejan entrar a los que son afines a ellos. Si unos cuantos kechwa-aymaras o amazónicos logran ingresar, no les dejan avanzar (con las justas les dejan llegar hasta capitanes o coroneles, aunque sean muy buenos soldados o policías), o les ganan para sus intereses. Esto trae la desventaja de que si hay paros o huelgas, “sus” generales ordenan a “nuestros” policías y soldados a disparar contra nosotros.

CONCLUSION
En lo político, han dividido el país en partidos de izquierda domesticada y derecha parásita pero manejan a los dos brazos así como el jinete maneja a un caballo, y sacan provecho económico con el cuento de “democracia”… En lo militar, las Fuerzas Armadas ya no son garantía de soberanía. Los cuarteles y los aeropuertos están en venta, y las Fuerzas Armadas (desarmadas y humilladas) han perdido capacidad de reaccionar… En lo mediático, la manipulación se ha convertido en una práctica cotidiana, siempre al servicio de las oligarquías locales y de las multinacionales. No hay libertad de expresión. Los medios grandes no cumplen su función: defender la verdad y los intereses de las mayorías. Se han convertido en mercenarios al servicio de intereses particulares… En lo laboral, no hay trabajo en el país, sólo cachuelos. 150 mil peruanos se van del país todos los años, lo mejor de nuestra juventud, en busca de porvenir porque aquí no hay sitio para ellos.

Los pequeños empresarios son asfixiados con impuestos antitécnicos, mientras las multinacionales tienen privilegios… En lo educativo seguimos siendo un apéndice del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas fórmulas educativas tienen como fin formar hombres para la dependencia y no para la libertad. El FMI dice en la carta de intención que firmó con Fujimori que sólo debemos destinar el 3% de nuestro Producto Bruto Interno (PBI) a la Educación. Eso es condenarnos a la eterna miseria. Sin una buena educación, no podremos hacer nada en esta Era del Conocimiento. Y lo peor es que seguimos pagando la deuda externa al FMI. No hay justificación jurídica ni moral para seguir pagando una deuda fraudulenta que ya se ha pagado múltiples veces. Estamos pagando puntualmente las moras de las moras, los intereses de los intereses, condenando a las actuales y futuras generaciones a la miseria completa. ¿Reforma de la Educación con el 3% de nuestro PBI? Ni de vainas. Los profesores no se capacitan porque tienen que trabajar en dos o tres sitios para llevar un pan más a su casa. Los colegios no tienen buenas carpetas, ni libros, ni laboratorios. Ni hay investigación científica.

Algo más: los enemigos de la vida y la armonía no sólo nos han robado el territorio y nuestro derecho al cambio, sino también nos han arrastrado a la dependencia total. A pesar de que contamos con recursos naturales desde el mar hasta la selva, a pesar de que tenemos de sobra para pertenecer al Primer Mundo, el país se encuentra en una situación límite dando vergüenza en el concierto internacional, viviendo, humillado, de la caridad del Primer Mundo (donaciones) o construyendo infraestructura improductiva con préstamos del BM y del BID que serán pagados por nuestros hijos y nietos.

Casi todo lo que comemos viene de fuera: el trigo (derivados: pan, fideos), maíz amarillo que sirve para alimentar a los pollos, los lácteos, soya, carnes, mantequilla. Se importa el 95% de las armas que utilizan nuestras Fuerzas Armadas (aviones, helicópteros, barcos, fusiles, tanques). Los bienes de consumo duraderos (refrigeradoras, televisores, celulares, lavadoras, muebles, autos). Los insumos para las actividades económicas (combustibles, lubricantes, materias primas para la agricultura y materias primas para la industria). Los bienes de capital (equipos de transporte y maquinaria) y los equipos necesarios para actividades económicas (tractores, máquinas para extraer mineral, camiones, ómnibus). Zapatos, ropa, juguetes, medicinas.

En resumen, ¿qué sabemos hacer? NADA. Esta es una humillación histórica, por dejar el país en manos de una clase dirigente sin capacidad de conducción.

Dicen que avanzamos. ¿Hacia dónde avanzamos? Hacia la dependencia total. Estamos de tránsito de un país rico en todo, a la africanización. Ya estamos cerca de eso. En las calles de las ciudades hay mendigos de todas las edades, desocupados, trabajadores sin estabilidad laboral, vendedores de caramelos por miles, profesionales haciendo taxi, delincuencia, corrupción generalizada en los estamentos estatales. Y si van a las zonas rurales se darán cuenta que la miseria se contradice con los datos maquillados de los gobiernos.

En conclusión, existe un orden político se basa en partidos nacionales que se han repartido el poder, partidos creados por una casta encomendera cuya única aspiración es controlar todos los poderes para acumular riqueza; y del otro lado, movimientos locales y regionales peleando por cuotas mínimas de poder. Hay orden político, que se sostiene con el poder de las armas y del dinero, pero no hay armonía política ni respeto por la vida.

Existe un orden económico disfrazado de logro, donde una pequeña casta sigue manejando el poder económico con preferencias tributarias, políticas y legales escandalosas, que se resume en la acumulación de la riqueza en pocas manos; y del otro lado un conjunto de pequeñas y microempresas peleando el mercado con las multinacionales. Ese orden se sostiene mediante la manipulación mediática y la represión, pero no hay armonía económica ni respeto por la vida.

Existe un orden social con mucha tensión, con una minoría que vive en espacios cerrados y vigilados con todas las facilidades (alimentación, seguridad, agua, desagüe), y una mayoría sin los servicios básicos, que vive en condiciones infrahumanas. Ese orden se sostiene con el asistencialismo, la mentira y con promesas de una vida mejor en un sitio llamado “paraíso”, pero no hay armonía social ni respeto por la vida.

Existe un orden legal, con miles de leyes que, supuestamente, nos llevarán al muy esperado desarrollo y progreso, pero, analizándolo bien, esas leyes fueron hechas para las castas encomenderas.

No hay armonía entre el runa y la naturaleza. No hay equilibrio entre los poderes. En este estado de cosas, es insostenible la convivencia. Para que lleguemos al Allin Kawsay, a la nueva ingeniería social, precisamos de un nuevo Pachacuti.


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(*) Hernán de la Cruz Enciso (Tankar Rau Rau Amaru) Comunero de Larcay, Ayacucho. Periodista politico y escritor kechwa. Tankar Rau-Rau Amaru, compuesta por tres palabras kechwas, significan Tankar (“Soldado” en kechwa Ayacucho-chanka) Rau-Rau (Puma) Amaru (Serpiente).
Hernán de la Cruz Enciso, conocido con el seudónimo de Tankar Rau-Rau Amaru, nacido en el valle del río Chicha (Larkay), frontera de las provincias de Andahuaylas (Apurímac) y Sucre (Ayacucho), es autor de la novela breve “Apaga las velas” (Arteidea Editores 2007) y el libro de relatos “Ojos de Rocío y Otros Cuentos” (Arteidea Editores 2009). Participó en el concurso organizado por el Banco Central de Reserva del Perú con la novela corta “Entre dos Fuegos”. En la actualidad se dedica al periodismo y al activismo político, siendo dirigente regional del Movimiento de Integración Kechwa Apurímac (MINKA).